Pequeños grandes recuerdos
- El Buho En Ruta
- 25 feb
- 2 Min. de lectura
Soy de las que piensa que los sueños no se cumplen, se trabajan. Y gracias a ese sueño, y al gran esfuerzo de un grupo de amigos, hoy Constantina puede presumir de tener un precioso museo.
Todo comenzó, como comienzan las cosas importantes, con una buena conversación entre Joaquín Saldaña y Manolo Ramírez. Manolo poseía en su casa muchas de las piezas que hoy se exponen en el museo.
Tras el triste fallecimiento de Manolo y de Concha, y después de darle mil vueltas al asunto, Joaquín, Pilar, Navarro, Valdi, Juan Francisco y todos los que hoy siguen al pie del cañón, comenzaron a construir lo que hoy ya es una realidad: ACAM CONSTANTINA (Asociación Cultural Amigos del Museo de Constantina).
Gracias también al apoyo del Ayuntamiento, el museo abrió sus puertas hace unos años, y en él podéis encontrar verdaderos cachitos de nuestra historia: mobiliario y enseres del trabajo de antaño, juguetes, e incluso una motocicleta.
Pero lo que más me ha emocionado es el tributo que se hace a nuestras destilerías y anises, así como a negocios emblemáticos como la antigua farmacia de Gullón o la barbería de toda la vida.
Recorrer los pasillos del museo es recorrer nuestra historia: la de nuestras familias, nuestros vecinos, y nuestra infancia. Es recordar cómo y con qué se vivía antes. Al ver unos patines de metal, no puedo evitar pensar: "¡pa habernos matao!". Aquellos simples cuentos y los juegos reunidos Jeiper eran nuestros mayores tesoros.
Ha sido precioso. He de reconocer que sentí una profunda nostalgia por lo que fue mi infancia.
Gracias de corazón a todos los que hacéis posible que el museo sea hoy una realidad.
Así que ya sabéis: si venís a visitar Constantina, no podéis dejar de pasar por nuestro museo. Se ha convertido en un lugar imprescindible para conocer nuestra localidad.
Y si queréis apoyar este bonito proyecto, podéis haceros socios por solo 2 € al mes.





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